La Barbacoa ha llegado para quedarse.

November 07, 2017  •  Dejar un comentario

Una de las ventajas de la edad es que acumulás datos y recuerdos, los cuales si son usados con inteligencia pueden ayudarte a que tu presente sea mas placentero y menos problemático. No es mi caso. Pero de todos modos tengo recuerdos de cómo eran las cosas antes, y uno de ellos es que para comer comida rápida una de las pocas opciones era Pumper Nic, el restaurante que usaba el logo de Burger King. O sino algún piringundín en Puente Saavedra o a la vera de la estación de tren más cercana, donde básicamente te servían un Pati en un par con fecha de vencimiento inminente con mayonesa y/o ketchup.

Hoy el paisaje gastronómico es completamente distinto. Buenos Aires tiene una variedad casi infinita de opciones de todo tipo y en los últimos tiempos han empezado a proliferar cervecerías, hambugueserías y barbecue joints con platos y bebidas de calidad y a precios accesibles. Chefs con la pasión y el amor al arte de un artesano ponen su experiencia y conocimientos al servicio de comidas que en el pasado eran desdeñados como un simple snack o en el mejor de los casos como una comida de categoría menor.

Johnny Destefanis es un jugador central en esta movida. Master chef y factótum de Bulls Smokehouse BBQ convierte a la barbacoa, a las ribs o costillitas de cerdo en un “art form”.

Johnny nos recibe en su local de la calle Costa Rica al 4700 para la sesión de fotos y nos ofrece el grand tour por las instalaciones (el ahumador es la niña bonita de la cocina…) allí donde se lleva a cabo la magia y nos cuenta de las técnicas y procesos de la barbacoa y de los ingredientes especiales que usa. La boca se te empieza a hacer agua con solo entrar a Bulls cuando te invade el incomparable aroma de ahumado que marca el tono de lo que está por venir al momento de sentarte a la mesa.

Su trayectoria incluye las exigentes cocinas de Nueva Orleans, Key West, Miami luego de lo cual pega el salto transatlántico a la haute cuisine de Zürich y Berna en Suiza.

De regreso a Argentina emprende Pura Cepa, en el hipódromo de Palermo y una cervecería con tapeo y fiambres llamada Rabieta.

 Habla con la intensidad y pasión del que ama lo que hace y su actitud emana la sabiduría del experto, como un druida dueño de la fórmula milenaria de una poción mágica, en este caso una de las mejores salsas BBQ que hayamos probado. En varios tramos de nuestra conversación repite el concepto del respeto por el plato y el proceso. No importa el tipo de comida que sea o su origen social, el respeto y poner toda su experiencia y conocimiento en su elaboración es lo que lo convierte en Alta Cocina.

Una ambientación cálida y sencilla y lo mejor del rock mundial de música de fondo hace que la experiencia en Bulls sea completa. Dan ganas de instalarse con la laptop y usarlo de oficina. 
El menú es lo suficientemente variado como saber que vas a tener que volver en otra oportunidad porque ahora sólo vas a poder comer una fracción de ese menú. Pero como hay que tomar decisiones empezamos con Papas Fritas Bull, donde uno va directamente al Pulled Pork, esos pedazos super tiernos de carne de cerdo cocido por horas en salsa BBQ. El Brisket Sandwich hace estallar tus papilas gustativas (y quizás endurecer un poco tus coronarias…) y el resto de menú queda para otra oportunidad. Bulls es, sin dudas, un lugar para reunirse con amigos o ir con la familia y donde la ecuación calidad-precio es decididamente conveniente.

 


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